sábado, 12 de abril de 2014

POEMAS ROTOS

Miro la puesta de sol
El amor cruza en una esfera
¿verdadero? ¿falso?
El hombre grita
Sus cuerpos viajan
Desde la nube hasta lo oscuro

No importa la muerte
Si  tres son uno que vuela
Ser mecánico en primera fila
Opinión  intrascendente
Fiesta y velorio donde todos bailan
Teatrino vacío
¿Dónde quedó el amor?

***

Yo no fui
Vivo en el ayer
No podré
Vivo en el futuro
Cápsula espacial
Secreto descubierto


Bostezo planetario
El tímido terrícola
Pretende limpiar la historia
La evasión nocturna
El círculo decapitado
En enero se despiden las raposas
El cemento devora a sus crías
Bulla contra el muro
Desbandada

sábado, 28 de diciembre de 2013

La hormiga que vio las estrellas

Una hormiga me camina por el pecho
recorre, reconoce, me estremece
húmeda, su lengua saborea
los dulces que le ofrezco
recién hechos, caramelos, miel 

La miro desde mi almohada
y sé que viene de muy lejos:
de cargar sobre sus hombros
un planeta inexistente,
de trepar a un árbol enorme
para descubrir las estrellas,
de desear, ávida, un nido

Va despacio, llega al pubis
me canta, me encanta

Cuando traspasa el portal de jade
y descubre mares ocultos y tesoros
su júbilo campanea en mis ojos verdes
sube, moja, ofrece
llega con toda su negrura
y dentro del templo
se hace la luz

miércoles, 5 de junio de 2013

DIOSA

He querido convertirme en diosa para estar lejos del dolor. Para no sentir frío ni quemarme con el sol. Para mirar impasible el derrumbamiento del planeta. Para manejar a mi antojo los sentimientos de hombres y mujeres. Para evitar, desde mi todopoderoso albedrío, la angustia de distinguir entre el bien y el mal, entre salud y enfermedad, entre amor y odio.

Ser diosa para trascender este cuerpo y habitar el pasado, el presente y el futuro. Para no sentir el deterioro de mis huesos. Para proteger a mis hijos desde mi poder y mi amor eterno. Ser diosa para evitar el sufrimiento de mi madre, el de todas mis hermanas, sobrinas, nietas, amigas, todas las mujeres del mundo.
He querido ser diosa para reconciliar a los hombres con la tierra, para detener las armas y la destrucción. Pero soy humana, y duele. Soy humana, amo y odio, sufro por el mundo cual virgen dolorosa. Peleo a diario con la tristeza de mi carne deleznable.

Soy humana y me deshago cada día como nube, como flor, como mariposa.

¿Las diosas ríen, bailan, cantan? ¿Gozan con el viento, el mar, el guabo que crece? ¿Se alegran con los nuevos seres, las cascadas, la poesía de las mujeres? ¿Observan complacidas su obra? ¿Sienten orgasmos cuando ven sus hermosos trabajos terminados? ¿Sonríen ante las mágicas palabras de otros dioses?
Seguro que sí. Lo hacen. Se nota en el color de las flores, en la risa de la gente, en las voces de niños y niñas. En el vuelo de los pájaros, en las cumbres, en el agua de las cascadas, vertientes y lágrimas. En todos los animales. En la vida que vemos todos los días. Tierra fecunda, Luna, Sol.
Soy diosa.

viernes, 20 de abril de 2012

"I, me, mine"



Mujeres de ébano y de gloria

Mujeres de ébano y de gloria, de incansable tambor y fuertes vientos. Del mar vinieron sus sueños, sus dioses y sus diosas. En el canto, la danza y el trabajo, tejen su presente y su futuro. Las hijas y los hijos siguen su camino, mujeres de la lucha y del amor. Pero no sólo están en las organizaciones y en la exigencia para la reparación, están en la poesía, son poesía. Escribir para ellas es urgente. Ya mucho tiempo han callado. Doble voz la de ahora, la del reclamo por los derechos y la del arte a través de la poesía. Están ahora en "Alma ancestral", Antología de poesía de mujeres afroecuatorianas. 

Su expresión es muy diferente a la de las indígenas o las mestizas. Y entre las de las distintas regiones también hay diferencias que enriquecen su forma de decir, de escribir. Herederas de la décima y de la copla, del arrullo y el alabado, su verso es de largo aliento y riman al poetizar. Las que tienen trayectoria como poetas, no sólo que escriben sino que exponen su palabra con vehemencia, con una fuerza en la que dejan su sangre, su reclamo para dejar de ser invisibles. Entonces, el verso escrito es menor al verso recitado. La música del poema está en la voz, en el cuerpo, en el movimiento de la oralidad.

Temas de identidad, temas de equidad, de lucha por la tierra y el agua son los que comprometen a la poesía de estas mujeres. Y les hablan a los dioses de sus antepasados, a la diáspora africana y al mar, al color de la piel y al baile. Y es fuerte la fe en el Dios católico y el canto a sus favores.

Reunidas las jóvenes y las adultas, el aprendizaje es mutuo, el alimento. No hay hambre ni sueño para escribir. Intensidad. Avidez de conocer, de crecer como escritoras. Curiosas, las adolescentes exploran sus propias posibilidades. Satisfechas, las grandes comparten tranquilas pues saben que están transmitiendo su sabiduría y su fuerza a las más jóvenes para continuar.
Generosas, todas se entregan al aprendizaje, para vigorizarse y caminar unidas, con la esperanza fortalecida, con la sonrisa más grande. 

Poetas de Esmeraldas



Sonata transparente 

Sentada al filo de la cama
observo el vano líquido
que me fecundó
una noche de pasión y chocolate.
Mis manos desconocen
turgencias y lunares
ciegas
acarician el esperma disecado

A lo lejos se oye el piano de Franz Listz
denso
deletéreo
su agria melodía es pantano
pretende volverme incendio
yo sólo quiero guardar las horas
de amor  breve
de fluido inmundo

Cada pulsación me detiene
el líquido baja por mis piernas
piano y goteo, uno solo
vulgares
acerbos
Listz: buceador sin escafandra
todo es espejo
deseo de morir

La música de ayer es la misma:
piano desafinado turbia sonata