He querido convertirme en diosa para estar lejos del dolor. Para no sentir frío ni quemarme con el sol. Para mirar impasible el derrumbamiento del planeta. Para manejar a mi antojo los sentimientos de hombres y mujeres. Para evitar, desde mi todopoderoso albedrío, la angustia de distinguir entre el bien y el mal, entre salud y enfermedad, entre amor y odio.
Ser diosa para trascender este cuerpo y habitar el pasado, el presente y el futuro. Para no sentir el deterioro de mis huesos. Para proteger a mis hijos desde mi poder y mi amor eterno. Ser diosa para evitar el sufrimiento de mi madre, el de todas mis hermanas, sobrinas, nietas, amigas, todas las mujeres del mundo.
He querido ser diosa para reconciliar a los hombres con la tierra, para detener las armas y la destrucción. Pero soy humana, y duele. Soy humana, amo y odio, sufro por el mundo cual virgen dolorosa. Peleo a diario con la tristeza de mi carne deleznable.
Soy humana y me deshago cada día como nube, como flor, como mariposa.
¿Las diosas ríen, bailan, cantan? ¿Gozan con el viento, el mar, el guabo que crece? ¿Se alegran con los nuevos seres, las cascadas, la poesía de las mujeres? ¿Observan complacidas su obra? ¿Sienten orgasmos cuando ven sus hermosos trabajos terminados? ¿Sonríen ante las mágicas palabras de otros dioses?
Seguro que sí. Lo hacen. Se nota en el color de las flores, en la risa de la gente, en las voces de niños y niñas. En el vuelo de los pájaros, en las cumbres, en el agua de las cascadas, vertientes y lágrimas. En todos los animales. En la vida que vemos todos los días. Tierra fecunda, Luna, Sol.
Soy diosa.
miércoles, 5 de junio de 2013
viernes, 20 de abril de 2012
Mujeres
de ébano y de gloria
Mujeres de ébano y de
gloria, de incansable tambor y fuertes vientos. Del mar vinieron sus sueños,
sus dioses y sus diosas. En el canto, la danza y el trabajo, tejen su presente
y su futuro. Las hijas y los hijos siguen su camino, mujeres de la lucha y del
amor. Pero no sólo están en las organizaciones y en la exigencia para la
reparación, están en la poesía, son poesía. Escribir para ellas es urgente. Ya
mucho tiempo han callado. Doble voz la de ahora, la del reclamo por los
derechos y la del arte a través de la poesía. Están ahora en "Alma ancestral", Antología de poesía de mujeres afroecuatorianas.
Su expresión es muy diferente a la de las indígenas o las mestizas. Y
entre las de las distintas regiones también hay diferencias que enriquecen su
forma de decir, de escribir. Herederas de la décima y de la copla, del arrullo
y el alabado, su verso es de largo aliento y riman al poetizar. Las que tienen
trayectoria como poetas, no sólo que escriben sino que exponen su palabra con
vehemencia, con una fuerza en la que dejan su sangre, su reclamo para dejar de
ser invisibles. Entonces, el verso escrito es menor al verso recitado. La música
del poema está en la voz, en el cuerpo, en el movimiento de la oralidad.
Temas de identidad, temas de
equidad, de lucha por la tierra y el agua son los que comprometen a la poesía
de estas mujeres. Y les hablan a los dioses de sus antepasados, a la diáspora
africana y al mar, al color de la piel y al baile. Y es fuerte la fe en el Dios
católico y el canto a sus favores.
Reunidas las jóvenes y las
adultas, el aprendizaje es mutuo, el alimento. No hay hambre ni sueño para
escribir. Intensidad. Avidez de conocer, de crecer como escritoras. Curiosas,
las adolescentes exploran sus propias posibilidades. Satisfechas, las grandes
comparten tranquilas pues saben que están transmitiendo su sabiduría y su
fuerza a las más jóvenes para continuar.
Generosas, todas se
entregan al aprendizaje, para vigorizarse y caminar unidas, con la esperanza
fortalecida, con la sonrisa más grande.
Sonata
transparente
Sentada al filo de la cama
observo el vano líquido
que me fecundó
una noche de pasión y chocolate.
Mis manos desconocen
turgencias y lunares
ciegas
acarician el esperma disecado
A lo lejos se oye el piano de Franz Listz
denso
deletéreo
su agria melodía es pantano
pretende volverme incendio
yo sólo quiero guardar las horas
de amor breve
de fluido inmundo
Cada pulsación me detiene
el líquido baja por mis piernas
piano y goteo, uno solo
vulgares
acerbos
Listz: buceador sin escafandra
todo es espejo
deseo de morir
La música de ayer es la misma:
piano desafinado turbia sonata
jueves, 2 de febrero de 2012
Señora del agua
Iemanjá camina sobre las aguas
abre grandes surcos en las olas
fecundar es su tarea
ser océana
La ofrenda se multiplica
a la orilla de su falda
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